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Pantalla grande + buen fútbol = negocio redondo

El fútbol está presente en todas partes: estadios, calles, tiendas, bares… Y en algunos establecimientos se lo toman en serio, muy en serio. En este sentido, una de sus principales fuentes de negocio es el fútbol, el cual explotan con las mejores herramientas.

Con la tecnología de hoy en día, las pantallas grandes en diferentes formatos se han convertido en la gallina de los huevos de oro. Y ocurre en todo tipo de bares y restaurantes. Analizamos tres espacios realmente dispares que comparten tres cosas: buen fútbol, grandes pantallas y buenos servicios.

Los Secretos de Lola: las bondades del proyector

Con un nombre tan romántico solo podría ubicarse en un barrio tan bucólico y auténtico como La Latina, en una de sus calles más emblemáticas: La Cava Baja. Allí se utilizan algunas estrategias castizas para llamar la atención de locales y turistas, con mantillas y chapas conmemorativas como decoración. Sin embargo, todos ellos también se dejan arrastrar por el encanto de los colores, las luces y los rincones especiales. Porque el espacio recibe una luminosidad tenue, perfecta para compartir conversaciones y ver el partido al mismo tiempo. Los muebles azul pastel, combinando con lámparas vintage y vajillas clásicas, ayudan a generar la atmósfera contrastada que todo bar del centro de Madrid necesita.

Y, como atracción principal, la pantalla que desciende desde el techo y que recibe el haz de un proyector. Allí, los dribblings de Messi se aprecian casi a tamaño real, con todo lujo de detalles. Y mientras algún insensato intenta pararle, las especialidades españolas y argentinas (los dueños comparten país con Lionel) se postulan como el acompañamiento perfecto.

Posada del León de Oro: fútbol sobre la pared

También en Cava Baja, la Posada del León de Oro adelanta en su nombre lo que puede encontrarse en su interior. No hay leones, por suerte, pero se trata de un hotel que forma parte del ir y venir de sus turistas. Y no es de extrañar, ya que el espacio es amplio, está perfectamente iluminado y tiene el toque de categoría que solo un buen hotel puede ofrecer. Ese aire cosmopolita combina con detalles rústicos y con una amplia barra protegida por un cristal, la cual distribuye los variados y apetitosos manjares que ofrece como tapa. El resto, perfecto para los amantes de las tostas y las raciones, se gesta en cocina. 

Sin embargo, los madrileños también se dan cita allí para ver los partidos. Desde fuera ya se observa el reflejo de su proyector en una de sus paredes, principal reclamo para dejarse caer y ver a Gareth Bale meter goles. Entre cervezas y vinos, su tapa de ensaladilla rusa es una verdadera delicatessen, tanto que uno se pregunta si podría repetir una y otra vez.

Beer Station: la parada internacional del fútbol

Cambiando totalmente de tercio, pero sin dejar el centro de Madrid, Beer Station recibe visitantes todos los días del año en la Cuesta de Santo Domingo. Posee el sobrenombre de “cervecería internacional”, de ahí el gancho de «Station» para abrir sus puertas al mundo entero, sobre todo a visitantes esporádicos. Y es cierto que en su interior se respira multiculturalidad, ya sea por el concepto irlandés-americano de su decoración a base de madera, guitarras y botellas de cerveza de todo el mundo, como por las diferentes nacionalidades de sus clientes.

Esta vez, en lugar de proyector, dos grandes pantallas de un HD impoluto observan cualquier punto del bar. Ningún rincón se queda sin apreciar el verde del terreno de juego. El espacio, atestado incluso los miércoles de Copa del Rey, invita a tardes de fútbol con cerveza en mano que habla múltiples idiomas. Porque su lista de zumos de cebada es kilométrica, tan variada como los huéspedes del local, desde parejas hasta heavies, pasando por grupos de amigos que miran el partido o se enfrascan en conversaciones. Como colofón, una banda sonora que juguetea con el rock y con otras tantas notas evocadoras, perfectas para alargar la velada hasta que el cuerpo aguante.