La terraza perfecta existe, y te contamos cómo encontrarla

Sillas cómodas, mesas que no reflejen el sol, sombrillas… en España hay miles y miles de bares con terraza: en ciudades, en pueblos y en el rincón más recóndito del país podemos encontrar esa mesa con cuatro sillas que, seamos sinceros, nos dan la vida.

Y es que ni en invierno nos podemos resistir a esos rinconcitos que han sido escenario de tantos momentos memorables de nuestras vidas.

Pero, ¿cómo encontrar las mejores terrazas? Porque todos tenemos amigos alérgicos a los interiores que nos hacen buscar hasta la saciedad el pedacito de acera ideal para tomar una cervecita bien fría en verano o un té bien caliente en invierno. Desde Futbar os damos las pistas clave para localizar la terraza ideal:

Sombrillas y estufas: el clima manda

Porque nadie quiere estar bajo el sol abrasador de la península en verano ni tiritar de frío los atardeceres de invierno, pero todos estamos empeñados en disfrutar del aire libre, es esencial que nuestra querida terraza nos proteja de las inclemencias del tiempo.

Estás a 40 grados, se te han derretido las suelas de las sandalias y tu garganta parece el desierto del Sahara pero a lo lejos divisas esa sombrilla blanca, enorme, que proyecta una sombra hipnotizante y promete la cerveza más fresa. Esa es tu terraza.

O llevas guantes, bufanda, forro polar, mallas y camiseta térmica, gorro y más capas que una cebolla pero todavía te estás helando. Como si fueras una polilla, busca la llama de una estufa, el calor eléctrico de un radiador: esta también es tu terraza.

Si no hay que llevar gafas de soldador para mirar la mesa, mejor

¿A quién no le ha pasado estar con los amigos tan tranquilamente y, de repente, un rayo de luz refleja sobre la mesa metálica, rebota en tus ojos, y te practica una cirugía láser que te deja la córnea confundida durante minutos? Pues bien amigos, es de buen cazador de terrazas evitar estas situaciones. Vuestros ojos os lo agradecerán.

Comer y beber es lo primero

Sí, estar con tus amigos y amigas es fundamental. Los chistes, las risas, generar anécdotas y estar bien cómodos. Pero seamos sinceros, si quedamos con todos ellos en un bar y no en cualquier otro sitio es para saciar la sed y el hambre.

Es básico que en esa pizarra de la entrada o en la carta un poco doblada por la esquina que el camarero se apresura en llevarnos encontramos palabras tan celestiales como “croquetas”, “bravas”, “calamares andaluza” o “pulpo a la gallega” al lado de una buena variedad de cervezas -o tés, que hay gustos para todos. ¿Quieres encontrar la terraza de tu vida? Empieza por la carta.

Vamos mal si las anchoas en lata tienen más espacio que tú

Alto y claro: espacio vital. Sí, ya sabemos que no siempre es posible y que en ningún lado encontraremos mesas a tres metros de distancia entre ellas. Pero si en un metro cuadrado hay cinco mesas, quince taburetes, seis ceniceros, una estufa, veinte plantas y un gnomo de jardín, quizá tú y tus 8 amigos y amigas no cabéis. Pero bueno, todo es intentarlo, oye…

¿Aceptan a tu mejor amigo?

Sí, sí, a tu mejor amigo. Bobby, o Rex, o Beethoven, o Fluski. Se llame como se llame tu colega de cuatro patas, si te sientas con él en una terracita y en lugar de miradas de rechazo el camarero más simpático del barrio le trae agua en un cuenco: guarda ese bar como si fuera un tesoro. Niebla, o Snoopy, o Trueno te lo agradecerá.

¿Y la tele?

Seguir el fútbol desde una terraza puede ser una tarea complicada. A veces consigues ver el reflejo de la tele en las gafas del hombre que se sienta a tu lado. Reflejo que a la vez es un reflejo en el cristal del bar que, a su vez, es un reflejo en el espejo de encima de la barra.

Aunque esta táctica puede llegar a ser útil, toda tu experiencia futbolera depende de si el bueno de tu vecino de las gafas decide mover la cabeza aunque sea en un ángulo de medio grado. Y así no se puede, oye.

Pero si encuentras ese bar que tiene una tele enfrente del cristal, ese que tiene en cuenta a los interior-fóbicos y que os pone a ti y a tus compañeros las cosas lo más fáciles posible, el que te permite ver los goles en alta definición des del aire libre, sin reflejos ni gafas de vecinos de mesa, si encuentras ese bar, has triunfado.

Y para los que quieran rizar el rizo: la comodidad y el “cuquismo”

Has encontrado una terraza que cumple con todos los requisitos anteriores pero… llevas dos horas ahí y se te han dormido las posaderas, ya no sabes cómo colocar las piernas y crees que tienes una contractura porque los taburetes no tienen respaldo. Bueno, puede pasar. Al menos tienes buena comida, bebida, y estás viendo el fútbol.

¿Es posible encontrar terrazas cómodas? Sí, claro, pero eso ya no lo pondríamos en el TOP-5 de los imprescindibles. Y si no es “cuqui” y no tiene velitas en mesas de madera reciclada de palés con mini-tiestos de aloe vera colgando de mallas de croché que vienen de ramas de árboles tropicales… bueno, puede seguir siendo la mejor terraza del mundo para ti y los tuyos. Tampoco nos vamos a poner exquisitos. Aunque es verdad que un toque “cuqui” o moderno nunca está de menos.

Claro que hay tantas terrazas como gustos y como grupos de amigos y, por suerte, en España de eso vamos sobrados. Así que un brindis por las buenas terrazas, y sobre todo ¡por las buenas terrazas donde hay partido!